Debunking Myths

21 octubre 2005

Certezas

Hace poco, leyendo los argumentos defectuosos de un postulante de la energía mágica (un “piramidólogo”, para más señas) me dí cuenta de que los magufos utilizan el recurso de inversión de papeles con notable éxito (la coartada de Galileo).

Cualquier paranormalólogo pontificará que los científicos se creen en posesión de la Verdad absoluta, y que no se avienen a considerar sus fantasías debido a su (de los científicos) carácter dogmático o inquisitorial. Nada más lejos de la verdad.

El método científico sostiene como un hecho que todo conocimiento es provisional, y que nada puede ser probado en grado de certeza absoluta. Cada conclusión alcanzada por un científico debe siempre incluir, aunque sólo sea de manera tácita, el siguiente prefacio: “Esto es verdad sólo hasta el punto de nuestro conocimiento actual”. El método científico es, de hecho, la mejor manera de obtener conocimiento válido que ha concebido la humanidad gracias (entre otras cosas) a su constante revisión y a la aceptación provisional de sus conclusiones.

Las teorías científicas están contínuamente sujetas a verificación confrontándolas con los datos. Si aparecen nuevos datos que contradicen la teoría, ésta debe ser reformulada para que explique los nuevos datos, o desechada si no es capaz de explicarlos (y de predecir resultados experimentales futuros). La historia de la ciencia está llena de ejemplos en que estas correcciones o refutaciones se han producido, algunas de ellas han sido de tal envergadura que cambiaron por completo la forma de entender el universo que era vigente en aquel momento.

Esta constante revisión de las certezas científicas provisionales ha conducido a la ciencia a producir inumerables ventajas en la calidad de vida de la humanidad y un avance real en el conocimiento del universo.

Tomemos por otra parte las “verdades” esotéricas/paranormales. Estas son verdades reveladas, no sujetas a revisión ni a discusión. Deben ser aceptadas acríticamente y no cambian según se adquieren nuevos conocimientos.

La astrología, por ejemplo, es una supersitición que tiene al menos 3000 años de antigüedad. Las normas que la rigen siguen siendo las mismas que dictaron los sacerdotes babilonios (y compiló Ptolomeo) hace milenios. En todo este tiempo ningún astrólogo ha sido capaz de demostrar que la astrología funciona ni por medio de qué mecanismo debería funcionar. La astrología no ha servido para producir nada útil a la humanidad. Eso es la Verdad Absoluta y Revelada, dogmática y no sujeta a crítica.

El objetivo de esta entrada es que usted, lector, reflexione sobre qué certezas le son más útiles, aquellas provisionales de la ciencia, que le permiten estar leyendo este texto en el monitor de su ordenador, o aquellas absolutas e inmutables que jamás han conseguido nada más que separarle de su dinero con promesas que no pueden cumplir (en el mejor de los casos) o envenenar su mente y destruir su capacidad de pensamiento crítico (en el peor)

Publicado por Shoikan :: 5:29 p. m. ::

Publica un comentario

-------------------------------------