Debunking Myths

31 octubre 2005

El chico hechizado, parte I

¿Te sientes diabólico? Prueba El Exorcista.

Por: Mark Opsasnik
Traducción: Marcos Mozas

Hasta el día de hoy El Exorcista sigue siendo una de las películas más terroríficas que jamás se han hecho, una legendaria aventura cinematográfica que describe gráficamente una batalla épica entre seres humanos y fuerzas demoníacas. Adaptada del best-seller de 1971 de William Peter Blatty del mismo nombre, la película fue estrenada por la Warner Brothers el 26 de Diciembre de 1973 e immediatamente exhibida en cines abarrotados por todo el país. El subsiguiente asalto de los medios centró su atención tanto en las escenas repugnantes de la película que describían a una niña poseída por el diablo como en el hecho de que el autor Blatty había basado la historia en un supuesto hecho real que tuvo lugar en la zona de Washington, D.C. allá por 1949. La película fue nominada en 1974 para diez Premios de la Academia (incluyendo Mejor Película) y consiguió dos: “Mejor Guión basado en otro medio” para William Peter Blatty, y “Mejor Sonido” para Robert Knudson y Chris Newman. El Exorcista ha mantenido un leal seguimiento desde su debut y hasta la fecha ha recaudado más de 165 millones de dólares (convirtiéndola en la trigésima película más taquillera de todos los tiempos), con ventas y alquileres de video que todavía siguen brindando importantes sumas.

Producida por el propio William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin (que recibió un premio de la academia en 1971 como Mejor Director por la película The French Connection [Nota del T: En España estrenada como "Contra el Imperio de la Droga"), la película cuenta la estremecedora historia de una Regan MacNeil de 12 años diabólicamente poseída (interpretada por Linda Blair) y la subsiguiente batalla emprendida por su madre Chris MacNeil (Ellen Burstyn), el padre Karras (Jason Miller) y el exorcista padre Merrin (Max von Sydow) para liberar su alma del dominio del diablo. La película, situada en el barrio de Georgetown de Washington, D.C., consiguió merecidamente su amplia notoriedad por sus acongojantes escenas de las vívidas exhibiciones de Regan. Ella vomita, maldice, gira la cabeza 360 grados y comete varios actos grotescos de blasfemia. Mezclados con su rudo comportamiento hay saludables dosis de levitación sensacionalista y efectos especiales adicionales diseñados para mandar a los pusilánimes camino de las salidas. Aunque que la crítica reconoció el poder taquillero del film, las críticas parecían divididas equitativamente entre aquellos a los que les encantó la película y aquellos que la odiaban. El Exorcista es una perturbadora película de 121 minutos que deja a su adiencia angustiada, exhausta, y entretenida.

El énfasis en la inspiración de Blatty para El Exorcista se intensificó después de que la novela fuera publicada en mayo de 1971, fue a lo más alto de las listas de best-sellers, y empezó a recibir ofertas de Hollywood para hacer la película. La primera de muchas publicaciones importantes en considerar las fuentes literarias de Blatty fue The New York Times, que comenzó con un artículo de el 27 de Agosto de 1972 titulado “Todo el mundo lo está leyendo, Billy lo está filmando.” El artículo narra cómo el director William Friedkin se involucró en el proyecto y resalta el hecho de que Blatty basó su novela en una historia local de posesión demoníaca de la que había oído mientras iba a la universidad. Poco después de que la película consiguera éxito mundial, Blatty publicó el libro William Peter Blatty On The Exorcist From Novel To Film (Nueva York: Bantam Books, 1974) donde explicaba cómo diseñó este proyecto literario. Escribe que siendo estudiante de literatura inglesa de 20 años en la Universidad de Georgetown espió un artículo en el Washington Post del 20 de Agosto de 1949 (Bill Brinkley, “Cura libera a un chico de Mt. Rainier del dominio del diablo”), que contaba de un chico de 14 años de Mount Rainier, Maryland que había sido liberado por un sacerdote católico de posesión por el diablo mediante el antiguo ritual de exorcismo. Durante años la idea de la posesión demoníaca rondó por su mente aunque fue incapaz de incorporar esta información al producto de su trabajo.

Blatty procedió a convertirse en guionista, responsable de guiones para varias películas incluyendo A Shot In The Dark [Nota del T: El nuevo caso del inspector Clouseau];John Goldfarb, Please Come Home; y What Did You Do In The War, Daddy? [Nota del T:¿Qué hiciste en la guerra, papi?] Empezó a escribir El Exorcista en 1969, trabajando sobre el material que había descubierto unos veinte años antes, y terminó su proyecto durante el verano de 1971. Su proceso creativo de investigar y terminar tanto la novela como la película se detalla en su libro de 1974. El aspecto más interesante de este trabajo es que Blatty cuenta de una carta que le escribió al sacerdote que llevó a cabo el exorcismo real de 1949. Blatty publica una versión censurada de la respuesta del exorcista, revelando por primera vez la existencia de un diario escrito por un cura asistente que registró los eventos diarios del exorcismo en curso. Blatty escribe que pidió ver el diario pero que el exorcista se negó. Blatty decidió apaciguar la ansiedad del exorcista y cambiar el personaje protagonista de un chico de 14 años a una chica de 12. En este libro Blatty continúa, mencionando que se sabía que existían cinco copias del diario en aquel momento: dos estaban en posesión de la gente que cuidó del chico; había copias en los archivos de dos archidiócesis distintas; y una estaba en los archivos de un hospital público que no nombra donde el chico había estado. (Se ha determinado desde entonces que hay varias otras copias flotando por ahí entre coleccionistas privados.) Blatty mantiene que él de hecho leyó el diario eventualmente y basó mucho de su novela y de su película en ese material, aunque no revela cómo dio con su copia.

El Exorcista es un verdadero fenómeno cultural de hoy en día. Un best-seller, una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, y aún hoy una palabra común que genera instantáneamente oscuras imágenes de horror incontrolable, El Exorcista ha auspiciado un culto underground de seguidores que continúa aceptando -e intentando rastrear- los macabros orígenes de la historia. Han habido docenas de artículos de periódicos y revistas que han intentado contar la “verdadera” historia. Han aparecido libros, especiales de televisión, y video documentales sobre el tema, siendo las ofertas más recientes el libro de 1993 Possessed: The True Story Of An Exorcism [Posesión: La historia real de un exorcismo] por Thomas B. Allen y el vídeo de 1997 de Henninger Media In The Grip Of Evil [En las garras del maligno]. La mayoría de los trabajos publicados sobre este tema están pobremente referenciados y ofrecen material contradictorio e incluso erróneo. Tanto se ha embellecido e inventado que ha llegado a ser casi imposible diferenciar los hechos de la ficción. Sólo hay una constante que parece unir a los escritores tendenciosos que han intentado revisar esta historia para acomodarla a sus propios intereses; jamás ninguno ha hablado realmente con el chico poseído ni jamás ninguno ha entrevistado a nadie que se criara cerca de la familia en cuestión. Siempre he pensado que la historia real sólo podría provenir de ellos.


¿Quién era este chico poseído y dónde vivió realmente?
Las mentes curiosas quieren saber...


Mi interés en la historia de El Exorcista se incrementó gradualmente durante el período de tiempo de 1992 a 1996. La mayoría de mi tiempo libre lo pasé durante esos años llevando a cabo la investigación para mi libro Capitol Rock (Riverdale: Fort Center Books, 1997). Consecuentemente, para un largo capítulo sobre el gran guitarrista de blues-rock Roy Buchanan, pasé una gran cantidad de tiempo escudriñando la ciudad de Mount Rainier, Maryland -- una pequeña comunidad de clase trabajadora de aproximadamente 8.000 residentes pacíficamente escondidos en casas y chalets victorianos en la línea Washington, D.C. El pueblo era conocido por dos cosas: ser el hogar del gran Roy Buchanan y el supuesto lugar de la historia detrás de El Exorcista.

De hecho, incluso durante los primeros años de la década de los 80 adolescentes de instituto del lugar habían estado reuniéndose en lo que entonces era un solar desocupado en la esquina de Bunker Hill Road y la calle 33 justo en el corazón residencial de Mount Rainier. Creyendo que era el antiguo emplazamiento de la casa donde vivió el chico poseído, estos adolescentes del Prince George’s County [Nota del T: Instituto local] se deleitaban vagando por el solar a todas horas de la noche, bebiendo cerveza por los alrededores, erigiendo cruces de madera en la propiedad, y chillando y gritando hasta que la policía local tenía que venir y obligarles a irse. Varios relatos de periódicos locales habían puesto el cuento en circulación y una leyenda urbana acababa de nacer.

Mientras caminaba cientos de horas por Mount Rainier charlando con los más viejos residentes del pueblo, un perturbador aspecto de la historia del Exorcista aparecía continuamente. Sin excepción, los ancianos del lugar insistían en que aunque a su querido pueblo se le había concedido el mérito de ser el hogar de la historia de El Exorcista, el chico en cuestión realmente nunca vivió en Mount Rainier. Encontré esto muy extraño, ya que todo el material sensacionalista impreso sobre el tema le ubicaba en Mount Rainier. Habiendo hablado con miembros de las familias más grandes, antiguas y prominentes de Mount Rainier, encontré muy raro que ni una sóla persona supiera ni el nombre del chico ni los nombres de ninguno de los miembros de su familia. Varios me contaron que habían oído rumores de que el chico en cuestión era realmente de Cottage City, una pequeña y semiaislada comunidad a poca distancia de allí. Me dio la impresión de que había dado en el clavo cuando un residente de Mount Rainier de toda la vida, Dean Landolt (hoy tiene 70 años), me contó con franqueza, “Yo era muy amigo del padre Hughes, el cura involucrado en ese caso, igual que mi hermano Herbert. El padre Hughes me contó dos cosas; una fue que el chico vivía en en Cottage City, y la otra es que fue a graduarse al Instituto Gonzaga y lo consiguió.” Si la información del Sr. Landolt era correcta explicaría por qué nadie en Mount Rainier sabía el nombre del chico. Pensé que se requería una investigación seria y minuciosa de este caso para tapar los crecientes agujeros que eran ahora tan evidentes.

Dí marcha atrás y examiné mis archivos sobre este tema local. Los diversos escritos sobre el caso de posesión de 1949 contenían una gran cantidad de información confusa y contradictoria. No obstante, me dí cuenta de que sería un tremendo reto personal llevar esta investigación desde un punto de vista completamente diferente y en octubre de 1997 empezé mis indagaciones. Al contrario de aquellos que habían acometido este caso antes que yo, decidí que presentaría un informe fáctico completamente objetivo e imparcial del caso. Al establecer mis metas investigativas quedó sobreentendido que probar si el chico de este caso fue realmente poseído o no, no estaba en la agenda. Yo trataba de explorar nuevos territorios: examinaría los elementos críticos del caso y crearía un marco factual a partir del cual trabajar, determinía quién fue el chico y dónde creció realmente, intentaría hablar con él sobre sus experiencias, y entrevistaría a amigos de su ciudad natal que crecieron con él o que conocieran a su familia. Nada de esto había sido hecho antes.

Desmenuzando la historia del chico hechizado.

Los siguientes artículos representan una gran disección del material publicado sobre este caso. Una lectura atenta revelará muchas inconsistencias flagrantes en la narración básica, pero creo que todos son importantes por los datos en bruto que ofrecen. Al hojear este material desde 1949 hasta el presente se puede discernir el escenario más común y ampliamente aceptado para este caso de posesión. Los periodistas hasta la fecha han afirmado que el chico de 13 o 14 años era supuestamente de Mount Rainier, Maryland. (Se reveló más tarde que su fecha de nacimiento era 1 de junio de 1935, por lo que tenía realmente 13 años cuando el rito exorcismo fue finalmente completado). Relatos posteriores declaraban que la dirección de su casa había sido 3210 de Bunker Hill Road. Se dijo que el chico padeció un primer exorcismo en el Hospital Universitario de Georgetown llevado a cabo por el cura del lugar padre E. Albert Hughes (donde el chico supuestamente le hizo un corte en el brazo a Hughes con un muelle de la cama), y después sufrió un rito de exorcismo final y con éxito por el padre William Bowdern en el Hospital de los Hermanos Alexianos en St. Louis, Missouri en la primavera de 1949. La carretera que enlaza toda esta información es una pista embarrada, sin duda.

Los medios se involucraron por primera vez en este caso cuando El Washington Post publicó un artículo el 10 de Agosto de 1949 titulado “Un pastor cuenta una historia espeluznante sobre un chico ‘hechizado’.” Escrito en un tono casi de burla por el periodista Bill Brinkley, la noticia cuenta una historia “de otro mundo” de un chico del lugar de 13 años de edad. La historia salió a la luz cuando un ministro1 no identificado dió un discurso antes de una reunión local del la Sociedad de Parapsicología en la Biblioteca Mount Pleasant en Washington, D.C. Según el ministro la familia había experimentado muchos sucesos extraños en su hogar en los suburbios de Maryland que empezaron el 18 de Enero: ruidos de arañazos que procedían de las paredes de la casa; la cama en la que dormía el chico se sacudía violentamente; y objetos tales como frutas o cuadros caían al suelo en presencia del chico. El ministro, descrito como intensamente escéptico, dispuso que el chico pasara la noche del 17 de febrero en su casa. Con el chico durmiendo al lado en una cama gemela el ministro reportó que en la oscuridad había oído sonidos vibrantes provenientes de la cama y sonido de arañazos en la pared. Durante el resto de la noche supuestamente fue testigo de algunos sucesos extraños —un pesado sillón en que el chico estaba sentado aparentemente basculaba por sí solo y traqueteaba por el lugar y una pila de mantas sobre las que yacía el chico durmiendo inexplicablemente se movió por la habitación. Curiosamente, el artículo describe al ministro riéndose mientras relataba estos incidentes a su audiencia. Él regañaba al chico diciendo, “ay, mira, ya es suficiente....” El artículo terminaba diciendo que el ministro llamó al médico de cabecera, que prescribió fenobarbital2 para toda la familia.

El Evening Star (Washington, D.C.) siguió a la exclusiva del Post con un artículo sin firma esa misma tarde del 10 de Agosto de 1949 titulado “Ministro cuenta a los parapsicógos que un ‘fantasma’ ruidoso mortifica a una familia.” El relato del Evening Star difería del del Post en que se refería a la familia como a “Sr. y Sra. John Doe”3 y su hijo de 13 años “Roland”. También describe su casa como “una casa de planta y entreplanta en un suburbio de Washington” y se refiere a los sucesos como “la extraña historia de Roland y su Poltergeist.” El artículo habla de la charla dada por el ministro ante la Sociedad de Parapsicología, y vueve a relatar sus experiencias con el chico. El ministro le contó al periodista que Roland había hecho dos viajes a una clínica de higiene mental y que durante un viaje anterior al Medio Oeste el chico había sido sometido a tres ritos diferentes de exorcismo por tres confesiones diferentes —episcopal, luterana, y católica romana. El artículo citaba a Richard C. Darnell, presidente de la Sociedad, diciendo que el Dr. J. B. Rhine, director del Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de Duke, calificando al así llamado embrujo de “la más impresionante manifestación de la que había oído hablar en el campo de los poltergeist.” El artículo terminaba con el ministro diciendo que las cosas se habían calmado en la familia durante los últimos dos meses.

El Times-Herald (Washington, D.C.) se unió al fregado con un artículo de William Flythe hijo, el 11 de Agosto de 1949 titulado “Los padres del ‘Chico Hechizado’ hablan de mensajes fantasmales.” Básicamente un refrito de los dos relatos previos, esta pieza añade que el chico vivía en la “sección Brentwood noreste” y también dice que la familia había encontrado mensajes dermográficos escritos en un sarpullido en el cuerpo del chico. El artículo afirma que cuando se le llamó la atención sobre los mensajes al ministro involucrado, “no pudo detectar nada más que un sarpullido ordinario.” La familia comunicó que el chico fue llevado a St. Louis, donde volvió a la normalidad después de experimentar visiones de San Miguel obligando a marcharse al diablo.

El 19 de Agosto de 1949, el Evening Star (Washington, D.C.) presentó el artículo “Sacerdote libera a un chico de posesión por el diablo, según fuentes eclesiales.” Como el primer relato en proporcionar algunos detalles del exorcismo al público, el artículo abre diciendo, “Ha sido revelado hoy que un cura católico ha liberado con éxito a un chico de 14 años de Mount Rainier, chico del que se había reportado posesión por el diablo aquí anteriormente este año.” A pesar de que los nombres no son revelados, sí se revela que el ritual de exorcismo fue administrado después de que la afección del chico fuera estudiada tanto en el Hospital Universitario de Georgetown como en la Universidad de St. Louis. El artículo continúa describiendo el proceso de exorcismo, pero no ofrecía otros detalles significativos. Al día siguiente el mismo periódico publicó una continuación titulada “Revelados nuevos detalles del ritual católico de exorcismo del chico.” Aunque en realidad pocos detalles nuevos eran revelados. Citaba fuentes de la iglesia diciendo que durante el rito el chico había recitado una retahíla de maldiciones blasfemas, entremezcladas con frases en latín. El artículo resumía entonces eventos que ya habían sido publicados anteriormente respecto al ministro en la reunión de la Sociedad de Parapsicología.

El Washington Post volvió a la carga el 20 de Agosto de 1949 con otra noticia firmada por Bill Brinkley, ésta se titulaba “Cura libera a un chico de Mt. Rainier del dominio del diablo.” En mayor profundidad que los relatos previamente publicados, Brinkley vuelve a narrar el episodio completo del tormento de la familia y revela que sólo después de 20 a 30 ejecuciones del antiguo ritual de exorcismo fue el diablo finalmente expulsado del chico. También cuenta que durante el rito el jóven caía en violentos raptos de chillidos, maldiciones, y vociferaba frases en latín.

El exorcismo, que según Brinkley fue conducido por un sacerdote de St. Louis de unos 50 que acompañó al chico durante dos meses, fue iniciado en St. Louis, continuado en Washington, D.C., y fue finalmente completado de vuelta en St. Louis. El artículo afirma que cuando se concluyó la última repetición del ritual, el chico se quedó quieto y más tarde contó que había tenido una visión de San Miguel expulsando al diablo. El ritual de exorcismo fue completado sólo después de que el chico fuera convertido a la fe católica. Fue este artículo el que inspiró al entonces estudiante veinteañero William Peter Blatty para escribir más tarde su novela de posesión demoníaca.

El Boletín de Parapsicología (Agosto de 1949, Número 14), un periódico de la Fundación de Parapsicología con sede en Nueva York, entró en escena con “Informe de un Poltergeist” sin firma, un artículo que finalmente publicaba el nombre del religioso anónimo de la familia del chico hechizado. Resultó ser el reverendo Luther Miles Schulze y en este artículo sus experiencias con el chico fueron reportadas en detalle. Mi propia investigación reveló que Luther Miles Schulze nació el 30 de Julio de 1906 y que a la sazón de este caso servía como el pastor de la iglesia luterana evángelica de San Esteban (1611 Brentwood Road NE, Washington, D.C.).

Tras la novela

Cuando El Exorcista se publicó en forma de novela en 1971 fue directamente a lo alto de las listas de más vendidos. No pasó mucho tiempo para que Hollywood mostrara interés, resultando que Blatty vendió rápidamente los derechos de la película a la Warner Brothers por 641.000 dólares. Cuando comenzó el rodaje en Agosto de 1972, aparecieron artículos en periódicos y revistas de todo el país que exploraban las diversas fuentes de referencia del autor-productor. De esos escritos, el más significativo que apareció fue obra de Gwen Dobson el la edición del 3 de Noviembre de 1972 del Evening Star y el Washington Daily News (Washington, D.C.). Titulado “Comida con el padre John J. Nicola,” el artículo explica que Nicola, entonces el director asistente del santuario nacional de la inmaculada concepción en Washinton D.C. de 43 años y considerado como una de las principales autoridades del país en exorcismo, fue requerido como consultor técnico de la película. Se resumen detalles de todo el caso junto con los puntos de vista de Nicola sobre el asunto como un todo. Lo que más me intriga de todo esto, sin embargo, es que un inusual fragmento de información sale a la superficie mientras Dobson está discutiendo aspectos del rito de exorcismo concreto que le fue practicado al chico. El artículo afirma, “El primer cura que trabajó con él sufrió un corte en el brazo cuando el chico arrancó un muelle suelto de la cama y cortó al cura.” Aunque el nombre del cura cuyo brazo sufrió el corte no se divulga y no se ofrece más información al respecto, esto marca la primera vez que tal evento fuera mencionado en la prensa.

Notas


1: El autor se refiere a un ministro religioso, ministro es el nombre que se les da a los pastores protestantes.

2: El Fenobarbital es un sedante.

3: "John Doe" literalmente "Juan Nadie" es el nombre que utilizan los angloparlantes para referirse a un individuo al que no se puede (o no se quiere) identificar.

Continúa en El chico hechizado, parte II >>

Publicado por Shoikan :: 5:45 p. m. ::

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