Debunking Myths

29 noviembre 2005

Por qué el Manifiesto por la cultura veraz me parece contraproducente

En los últimos días se ha producido un pequeño terremoto en el mundillo escéptico, a raíz de la publicación por parte de ARP de el Manifiesto por la cultura veraz.

He leído muchos comentarios últimamente en blogs escépticos, tanto de defensores del manifiesto como de críticos con el mismo, también de algunos trolles que aprovechan el río revuelto para hartarse de peces. Ha habido mucho ataque Ad Hominem y mucho juicio de intenciones, yo procuraré no meterme en esos pantanos y me ceñiré al texto en cuestión.

Lo más polémico del mismo son las cuatro propuestas finales, a saber:

"1. La eliminación de programas pseudocientíficos."

"2. La creación de programas culturales entretenidos: de historia, ciencia, tecnología o cualquier otra rama del saber."

"3. La eliminación de secciones basadas en la superstición: astrología, cartomancia o cualquier otra superstición."

"4. El asesoramiento o supervisión en materias relacionadas con el conocimiento por parte de expertos externos e independientes en las correspondientes materias."

Los defensores del manifiesto, consideran que la palabra “censura” (que ha sido utilizada por algunos críticos) es inadecuada y excesiva para lo que ocurriría si sus peticiones fueran atendidas, de modo que yo no la usaré. El caso es que de ser estas peticiones atendidas (particularmente 4. seguida de la aplicación de 1. y 3.) el resultado sería la supresión de todos los contenidos pseudocientíficos de la oferta televisiva del país (presente y futura). Así de simple.

Sin entrar en discusiones semánticas (que ya han habido demasiadas) esto es lo que se sigue de la aplicación de las peticiones del manifiesto.

Bien, imaginemos ahora que los programadores de contenidos de este país (cuyo trabajo es conseguir audiencia y que han demostrado por sus actos que no tienen código deontológico alguno, excepto la captación de la susodicha audiencia a cualquier precio) prestan atención a un manifiesto suscrito por unas 300 personas (recordemos que el más endeble de estos programas supera sin problemas el millón de televidentes) ¿Qué habríamos ganado?

Los consumidores (y productores) de este tipo de subproductos se sentirían atacados y con toda seguridad alegarían que los programadores de las televisiones aplican censura a los contenidos que ellos consumen (o producen). Por otra parte, recurrirían a las revistas y libros del sector.

Los indecisos y curiosos no creo que vieran con buenos ojos que se les priva del objeto de su curiosidad, probablemente pudieran pensar que si el “bando escéptico” ha de recurrir a la supresión de programas pseudocientíficos, “algo de verdad, habrá”. Esto es una conjetura, pero no es irracional pensar que tal actitud puede fomentar la manida conspiranoia tan habitual entre los magufos.

Siempre he pensado que la educación es la mejor arma contra la pseudociencia, que el problema no está realmente en que existan programas pseudocientíficos, sino en que la oferta de contenidos críticos y divulgativos es casi inexistente, y la poca que hay es de baja calidad.

Se ha de dotar a la gente de la información para poder ejecer su sentido crítico. Esta es la estrategia que me parece adecuada, la expresada en la petición 2. del manifiesto. Ser positivos, no negativos, no pedir supresión de contenidos, sino que el punto de vista racionalista tenga igual presencia en las parrillas, a partir de ahí que la gente, una vez al tanto de los dos puntos de vista, de las pruebas aportadas por cada uno, escoja el que le parezca adecuado.

Conseguir la supresión de los programas pseudocientíficos por falta de audiencia, porque la gente opta por programas racionalistas, ese es el tipo de control independiente y externo al que yo aspiro. Pero para ello hacen falta esos programas racionalistas, amenos y de calidad.

Por eso creo que el Manifiesto por la cultura veraz es contraproducente, tal y como está redactado, sin entrar en las intenciones, que me consta que son buenas.


Publicado por Shoikan :: 7:21 p. m. ::

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