Debunking Myths

31 octubre 2005

El chico hechizado, parte I

¿Te sientes diabólico? Prueba El Exorcista.

Por: Mark Opsasnik
Traducción: Marcos Mozas

Hasta el día de hoy El Exorcista sigue siendo una de las películas más terroríficas que jamás se han hecho, una legendaria aventura cinematográfica que describe gráficamente una batalla épica entre seres humanos y fuerzas demoníacas. Adaptada del best-seller de 1971 de William Peter Blatty del mismo nombre, la película fue estrenada por la Warner Brothers el 26 de Diciembre de 1973 e immediatamente exhibida en cines abarrotados por todo el país. El subsiguiente asalto de los medios centró su atención tanto en las escenas repugnantes de la película que describían a una niña poseída por el diablo como en el hecho de que el autor Blatty había basado la historia en un supuesto hecho real que tuvo lugar en la zona de Washington, D.C. allá por 1949. La película fue nominada en 1974 para diez Premios de la Academia (incluyendo Mejor Película) y consiguió dos: “Mejor Guión basado en otro medio” para William Peter Blatty, y “Mejor Sonido” para Robert Knudson y Chris Newman. El Exorcista ha mantenido un leal seguimiento desde su debut y hasta la fecha ha recaudado más de 165 millones de dólares (convirtiéndola en la trigésima película más taquillera de todos los tiempos), con ventas y alquileres de video que todavía siguen brindando importantes sumas.

Producida por el propio William Peter Blatty y dirigida por William Friedkin (que recibió un premio de la academia en 1971 como Mejor Director por la película The French Connection [Nota del T: En España estrenada como "Contra el Imperio de la Droga"), la película cuenta la estremecedora historia de una Regan MacNeil de 12 años diabólicamente poseída (interpretada por Linda Blair) y la subsiguiente batalla emprendida por su madre Chris MacNeil (Ellen Burstyn), el padre Karras (Jason Miller) y el exorcista padre Merrin (Max von Sydow) para liberar su alma del dominio del diablo. La película, situada en el barrio de Georgetown de Washington, D.C., consiguió merecidamente su amplia notoriedad por sus acongojantes escenas de las vívidas exhibiciones de Regan. Ella vomita, maldice, gira la cabeza 360 grados y comete varios actos grotescos de blasfemia. Mezclados con su rudo comportamiento hay saludables dosis de levitación sensacionalista y efectos especiales adicionales diseñados para mandar a los pusilánimes camino de las salidas. Aunque que la crítica reconoció el poder taquillero del film, las críticas parecían divididas equitativamente entre aquellos a los que les encantó la película y aquellos que la odiaban. El Exorcista es una perturbadora película de 121 minutos que deja a su adiencia angustiada, exhausta, y entretenida.

El énfasis en la inspiración de Blatty para El Exorcista se intensificó después de que la novela fuera publicada en mayo de 1971, fue a lo más alto de las listas de best-sellers, y empezó a recibir ofertas de Hollywood para hacer la película. La primera de muchas publicaciones importantes en considerar las fuentes literarias de Blatty fue The New York Times, que comenzó con un artículo de el 27 de Agosto de 1972 titulado “Todo el mundo lo está leyendo, Billy lo está filmando.” El artículo narra cómo el director William Friedkin se involucró en el proyecto y resalta el hecho de que Blatty basó su novela en una historia local de posesión demoníaca de la que había oído mientras iba a la universidad. Poco después de que la película consiguera éxito mundial, Blatty publicó el libro William Peter Blatty On The Exorcist From Novel To Film (Nueva York: Bantam Books, 1974) donde explicaba cómo diseñó este proyecto literario. Escribe que siendo estudiante de literatura inglesa de 20 años en la Universidad de Georgetown espió un artículo en el Washington Post del 20 de Agosto de 1949 (Bill Brinkley, “Cura libera a un chico de Mt. Rainier del dominio del diablo”), que contaba de un chico de 14 años de Mount Rainier, Maryland que había sido liberado por un sacerdote católico de posesión por el diablo mediante el antiguo ritual de exorcismo. Durante años la idea de la posesión demoníaca rondó por su mente aunque fue incapaz de incorporar esta información al producto de su trabajo.

Blatty procedió a convertirse en guionista, responsable de guiones para varias películas incluyendo A Shot In The Dark [Nota del T: El nuevo caso del inspector Clouseau];John Goldfarb, Please Come Home; y What Did You Do In The War, Daddy? [Nota del T:¿Qué hiciste en la guerra, papi?] Empezó a escribir El Exorcista en 1969, trabajando sobre el material que había descubierto unos veinte años antes, y terminó su proyecto durante el verano de 1971. Su proceso creativo de investigar y terminar tanto la novela como la película se detalla en su libro de 1974. El aspecto más interesante de este trabajo es que Blatty cuenta de una carta que le escribió al sacerdote que llevó a cabo el exorcismo real de 1949. Blatty publica una versión censurada de la respuesta del exorcista, revelando por primera vez la existencia de un diario escrito por un cura asistente que registró los eventos diarios del exorcismo en curso. Blatty escribe que pidió ver el diario pero que el exorcista se negó. Blatty decidió apaciguar la ansiedad del exorcista y cambiar el personaje protagonista de un chico de 14 años a una chica de 12. En este libro Blatty continúa, mencionando que se sabía que existían cinco copias del diario en aquel momento: dos estaban en posesión de la gente que cuidó del chico; había copias en los archivos de dos archidiócesis distintas; y una estaba en los archivos de un hospital público que no nombra donde el chico había estado. (Se ha determinado desde entonces que hay varias otras copias flotando por ahí entre coleccionistas privados.) Blatty mantiene que él de hecho leyó el diario eventualmente y basó mucho de su novela y de su película en ese material, aunque no revela cómo dio con su copia.

El Exorcista es un verdadero fenómeno cultural de hoy en día. Un best-seller, una de las películas más taquilleras de todos los tiempos, y aún hoy una palabra común que genera instantáneamente oscuras imágenes de horror incontrolable, El Exorcista ha auspiciado un culto underground de seguidores que continúa aceptando -e intentando rastrear- los macabros orígenes de la historia. Han habido docenas de artículos de periódicos y revistas que han intentado contar la “verdadera” historia. Han aparecido libros, especiales de televisión, y video documentales sobre el tema, siendo las ofertas más recientes el libro de 1993 Possessed: The True Story Of An Exorcism [Posesión: La historia real de un exorcismo] por Thomas B. Allen y el vídeo de 1997 de Henninger Media In The Grip Of Evil [En las garras del maligno]. La mayoría de los trabajos publicados sobre este tema están pobremente referenciados y ofrecen material contradictorio e incluso erróneo. Tanto se ha embellecido e inventado que ha llegado a ser casi imposible diferenciar los hechos de la ficción. Sólo hay una constante que parece unir a los escritores tendenciosos que han intentado revisar esta historia para acomodarla a sus propios intereses; jamás ninguno ha hablado realmente con el chico poseído ni jamás ninguno ha entrevistado a nadie que se criara cerca de la familia en cuestión. Siempre he pensado que la historia real sólo podría provenir de ellos.


¿Quién era este chico poseído y dónde vivió realmente?
Las mentes curiosas quieren saber...


Mi interés en la historia de El Exorcista se incrementó gradualmente durante el período de tiempo de 1992 a 1996. La mayoría de mi tiempo libre lo pasé durante esos años llevando a cabo la investigación para mi libro Capitol Rock (Riverdale: Fort Center Books, 1997). Consecuentemente, para un largo capítulo sobre el gran guitarrista de blues-rock Roy Buchanan, pasé una gran cantidad de tiempo escudriñando la ciudad de Mount Rainier, Maryland -- una pequeña comunidad de clase trabajadora de aproximadamente 8.000 residentes pacíficamente escondidos en casas y chalets victorianos en la línea Washington, D.C. El pueblo era conocido por dos cosas: ser el hogar del gran Roy Buchanan y el supuesto lugar de la historia detrás de El Exorcista.

De hecho, incluso durante los primeros años de la década de los 80 adolescentes de instituto del lugar habían estado reuniéndose en lo que entonces era un solar desocupado en la esquina de Bunker Hill Road y la calle 33 justo en el corazón residencial de Mount Rainier. Creyendo que era el antiguo emplazamiento de la casa donde vivió el chico poseído, estos adolescentes del Prince George’s County [Nota del T: Instituto local] se deleitaban vagando por el solar a todas horas de la noche, bebiendo cerveza por los alrededores, erigiendo cruces de madera en la propiedad, y chillando y gritando hasta que la policía local tenía que venir y obligarles a irse. Varios relatos de periódicos locales habían puesto el cuento en circulación y una leyenda urbana acababa de nacer.

Mientras caminaba cientos de horas por Mount Rainier charlando con los más viejos residentes del pueblo, un perturbador aspecto de la historia del Exorcista aparecía continuamente. Sin excepción, los ancianos del lugar insistían en que aunque a su querido pueblo se le había concedido el mérito de ser el hogar de la historia de El Exorcista, el chico en cuestión realmente nunca vivió en Mount Rainier. Encontré esto muy extraño, ya que todo el material sensacionalista impreso sobre el tema le ubicaba en Mount Rainier. Habiendo hablado con miembros de las familias más grandes, antiguas y prominentes de Mount Rainier, encontré muy raro que ni una sóla persona supiera ni el nombre del chico ni los nombres de ninguno de los miembros de su familia. Varios me contaron que habían oído rumores de que el chico en cuestión era realmente de Cottage City, una pequeña y semiaislada comunidad a poca distancia de allí. Me dio la impresión de que había dado en el clavo cuando un residente de Mount Rainier de toda la vida, Dean Landolt (hoy tiene 70 años), me contó con franqueza, “Yo era muy amigo del padre Hughes, el cura involucrado en ese caso, igual que mi hermano Herbert. El padre Hughes me contó dos cosas; una fue que el chico vivía en en Cottage City, y la otra es que fue a graduarse al Instituto Gonzaga y lo consiguió.” Si la información del Sr. Landolt era correcta explicaría por qué nadie en Mount Rainier sabía el nombre del chico. Pensé que se requería una investigación seria y minuciosa de este caso para tapar los crecientes agujeros que eran ahora tan evidentes.

Dí marcha atrás y examiné mis archivos sobre este tema local. Los diversos escritos sobre el caso de posesión de 1949 contenían una gran cantidad de información confusa y contradictoria. No obstante, me dí cuenta de que sería un tremendo reto personal llevar esta investigación desde un punto de vista completamente diferente y en octubre de 1997 empezé mis indagaciones. Al contrario de aquellos que habían acometido este caso antes que yo, decidí que presentaría un informe fáctico completamente objetivo e imparcial del caso. Al establecer mis metas investigativas quedó sobreentendido que probar si el chico de este caso fue realmente poseído o no, no estaba en la agenda. Yo trataba de explorar nuevos territorios: examinaría los elementos críticos del caso y crearía un marco factual a partir del cual trabajar, determinía quién fue el chico y dónde creció realmente, intentaría hablar con él sobre sus experiencias, y entrevistaría a amigos de su ciudad natal que crecieron con él o que conocieran a su familia. Nada de esto había sido hecho antes.

Desmenuzando la historia del chico hechizado.

Los siguientes artículos representan una gran disección del material publicado sobre este caso. Una lectura atenta revelará muchas inconsistencias flagrantes en la narración básica, pero creo que todos son importantes por los datos en bruto que ofrecen. Al hojear este material desde 1949 hasta el presente se puede discernir el escenario más común y ampliamente aceptado para este caso de posesión. Los periodistas hasta la fecha han afirmado que el chico de 13 o 14 años era supuestamente de Mount Rainier, Maryland. (Se reveló más tarde que su fecha de nacimiento era 1 de junio de 1935, por lo que tenía realmente 13 años cuando el rito exorcismo fue finalmente completado). Relatos posteriores declaraban que la dirección de su casa había sido 3210 de Bunker Hill Road. Se dijo que el chico padeció un primer exorcismo en el Hospital Universitario de Georgetown llevado a cabo por el cura del lugar padre E. Albert Hughes (donde el chico supuestamente le hizo un corte en el brazo a Hughes con un muelle de la cama), y después sufrió un rito de exorcismo final y con éxito por el padre William Bowdern en el Hospital de los Hermanos Alexianos en St. Louis, Missouri en la primavera de 1949. La carretera que enlaza toda esta información es una pista embarrada, sin duda.

Los medios se involucraron por primera vez en este caso cuando El Washington Post publicó un artículo el 10 de Agosto de 1949 titulado “Un pastor cuenta una historia espeluznante sobre un chico ‘hechizado’.” Escrito en un tono casi de burla por el periodista Bill Brinkley, la noticia cuenta una historia “de otro mundo” de un chico del lugar de 13 años de edad. La historia salió a la luz cuando un ministro1 no identificado dió un discurso antes de una reunión local del la Sociedad de Parapsicología en la Biblioteca Mount Pleasant en Washington, D.C. Según el ministro la familia había experimentado muchos sucesos extraños en su hogar en los suburbios de Maryland que empezaron el 18 de Enero: ruidos de arañazos que procedían de las paredes de la casa; la cama en la que dormía el chico se sacudía violentamente; y objetos tales como frutas o cuadros caían al suelo en presencia del chico. El ministro, descrito como intensamente escéptico, dispuso que el chico pasara la noche del 17 de febrero en su casa. Con el chico durmiendo al lado en una cama gemela el ministro reportó que en la oscuridad había oído sonidos vibrantes provenientes de la cama y sonido de arañazos en la pared. Durante el resto de la noche supuestamente fue testigo de algunos sucesos extraños —un pesado sillón en que el chico estaba sentado aparentemente basculaba por sí solo y traqueteaba por el lugar y una pila de mantas sobre las que yacía el chico durmiendo inexplicablemente se movió por la habitación. Curiosamente, el artículo describe al ministro riéndose mientras relataba estos incidentes a su audiencia. Él regañaba al chico diciendo, “ay, mira, ya es suficiente....” El artículo terminaba diciendo que el ministro llamó al médico de cabecera, que prescribió fenobarbital2 para toda la familia.

El Evening Star (Washington, D.C.) siguió a la exclusiva del Post con un artículo sin firma esa misma tarde del 10 de Agosto de 1949 titulado “Ministro cuenta a los parapsicógos que un ‘fantasma’ ruidoso mortifica a una familia.” El relato del Evening Star difería del del Post en que se refería a la familia como a “Sr. y Sra. John Doe”3 y su hijo de 13 años “Roland”. También describe su casa como “una casa de planta y entreplanta en un suburbio de Washington” y se refiere a los sucesos como “la extraña historia de Roland y su Poltergeist.” El artículo habla de la charla dada por el ministro ante la Sociedad de Parapsicología, y vueve a relatar sus experiencias con el chico. El ministro le contó al periodista que Roland había hecho dos viajes a una clínica de higiene mental y que durante un viaje anterior al Medio Oeste el chico había sido sometido a tres ritos diferentes de exorcismo por tres confesiones diferentes —episcopal, luterana, y católica romana. El artículo citaba a Richard C. Darnell, presidente de la Sociedad, diciendo que el Dr. J. B. Rhine, director del Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de Duke, calificando al así llamado embrujo de “la más impresionante manifestación de la que había oído hablar en el campo de los poltergeist.” El artículo terminaba con el ministro diciendo que las cosas se habían calmado en la familia durante los últimos dos meses.

El Times-Herald (Washington, D.C.) se unió al fregado con un artículo de William Flythe hijo, el 11 de Agosto de 1949 titulado “Los padres del ‘Chico Hechizado’ hablan de mensajes fantasmales.” Básicamente un refrito de los dos relatos previos, esta pieza añade que el chico vivía en la “sección Brentwood noreste” y también dice que la familia había encontrado mensajes dermográficos escritos en un sarpullido en el cuerpo del chico. El artículo afirma que cuando se le llamó la atención sobre los mensajes al ministro involucrado, “no pudo detectar nada más que un sarpullido ordinario.” La familia comunicó que el chico fue llevado a St. Louis, donde volvió a la normalidad después de experimentar visiones de San Miguel obligando a marcharse al diablo.

El 19 de Agosto de 1949, el Evening Star (Washington, D.C.) presentó el artículo “Sacerdote libera a un chico de posesión por el diablo, según fuentes eclesiales.” Como el primer relato en proporcionar algunos detalles del exorcismo al público, el artículo abre diciendo, “Ha sido revelado hoy que un cura católico ha liberado con éxito a un chico de 14 años de Mount Rainier, chico del que se había reportado posesión por el diablo aquí anteriormente este año.” A pesar de que los nombres no son revelados, sí se revela que el ritual de exorcismo fue administrado después de que la afección del chico fuera estudiada tanto en el Hospital Universitario de Georgetown como en la Universidad de St. Louis. El artículo continúa describiendo el proceso de exorcismo, pero no ofrecía otros detalles significativos. Al día siguiente el mismo periódico publicó una continuación titulada “Revelados nuevos detalles del ritual católico de exorcismo del chico.” Aunque en realidad pocos detalles nuevos eran revelados. Citaba fuentes de la iglesia diciendo que durante el rito el chico había recitado una retahíla de maldiciones blasfemas, entremezcladas con frases en latín. El artículo resumía entonces eventos que ya habían sido publicados anteriormente respecto al ministro en la reunión de la Sociedad de Parapsicología.

El Washington Post volvió a la carga el 20 de Agosto de 1949 con otra noticia firmada por Bill Brinkley, ésta se titulaba “Cura libera a un chico de Mt. Rainier del dominio del diablo.” En mayor profundidad que los relatos previamente publicados, Brinkley vuelve a narrar el episodio completo del tormento de la familia y revela que sólo después de 20 a 30 ejecuciones del antiguo ritual de exorcismo fue el diablo finalmente expulsado del chico. También cuenta que durante el rito el jóven caía en violentos raptos de chillidos, maldiciones, y vociferaba frases en latín.

El exorcismo, que según Brinkley fue conducido por un sacerdote de St. Louis de unos 50 que acompañó al chico durante dos meses, fue iniciado en St. Louis, continuado en Washington, D.C., y fue finalmente completado de vuelta en St. Louis. El artículo afirma que cuando se concluyó la última repetición del ritual, el chico se quedó quieto y más tarde contó que había tenido una visión de San Miguel expulsando al diablo. El ritual de exorcismo fue completado sólo después de que el chico fuera convertido a la fe católica. Fue este artículo el que inspiró al entonces estudiante veinteañero William Peter Blatty para escribir más tarde su novela de posesión demoníaca.

El Boletín de Parapsicología (Agosto de 1949, Número 14), un periódico de la Fundación de Parapsicología con sede en Nueva York, entró en escena con “Informe de un Poltergeist” sin firma, un artículo que finalmente publicaba el nombre del religioso anónimo de la familia del chico hechizado. Resultó ser el reverendo Luther Miles Schulze y en este artículo sus experiencias con el chico fueron reportadas en detalle. Mi propia investigación reveló que Luther Miles Schulze nació el 30 de Julio de 1906 y que a la sazón de este caso servía como el pastor de la iglesia luterana evángelica de San Esteban (1611 Brentwood Road NE, Washington, D.C.).

Tras la novela

Cuando El Exorcista se publicó en forma de novela en 1971 fue directamente a lo alto de las listas de más vendidos. No pasó mucho tiempo para que Hollywood mostrara interés, resultando que Blatty vendió rápidamente los derechos de la película a la Warner Brothers por 641.000 dólares. Cuando comenzó el rodaje en Agosto de 1972, aparecieron artículos en periódicos y revistas de todo el país que exploraban las diversas fuentes de referencia del autor-productor. De esos escritos, el más significativo que apareció fue obra de Gwen Dobson el la edición del 3 de Noviembre de 1972 del Evening Star y el Washington Daily News (Washington, D.C.). Titulado “Comida con el padre John J. Nicola,” el artículo explica que Nicola, entonces el director asistente del santuario nacional de la inmaculada concepción en Washinton D.C. de 43 años y considerado como una de las principales autoridades del país en exorcismo, fue requerido como consultor técnico de la película. Se resumen detalles de todo el caso junto con los puntos de vista de Nicola sobre el asunto como un todo. Lo que más me intriga de todo esto, sin embargo, es que un inusual fragmento de información sale a la superficie mientras Dobson está discutiendo aspectos del rito de exorcismo concreto que le fue practicado al chico. El artículo afirma, “El primer cura que trabajó con él sufrió un corte en el brazo cuando el chico arrancó un muelle suelto de la cama y cortó al cura.” Aunque el nombre del cura cuyo brazo sufrió el corte no se divulga y no se ofrece más información al respecto, esto marca la primera vez que tal evento fuera mencionado en la prensa.

Notas


1: El autor se refiere a un ministro religioso, ministro es el nombre que se les da a los pastores protestantes.

2: El Fenobarbital es un sedante.

3: "John Doe" literalmente "Juan Nadie" es el nombre que utilizan los angloparlantes para referirse a un individuo al que no se puede (o no se quiere) identificar.

Continúa en El chico hechizado, parte II >>

Publicado por Shoikan :: 5:45 p. m. ::

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El chico hechizado, introducción

La mayoría de ustedes, lectores, recordarán la película "El Exorcista" dirigida en 1972 por William Friedkin, basada en una novela del año anterior de William Peter Blatty.
La maquinaria de marketing de Hollywood publicitó la película en su día como "basada en una historia real", que siempre es una forma de vender más, al acongojar más.

La "legitimidad" de la Warner Brothers para afirmar esto es que el propio Blatty cuenta que para la novela se inspiró en un artículo de un periódico que leyó cuando estudiaba literatura inglesa en la universidad de Georgetown y posteriormente en un misterioso "diario" confeccionado por uno de los curas que asistieron al exorcista.

Siempre me interesó saber qué había de verdad detrás de esta historia, y todo lo que encontré fueron artículos sensacionalistas sin base y contradictorios entre ellos, hasta que dí con el artículo de Mark Opsasnick (escritor y periodista) titulado "The haunted boy of Cottage City. The cold facts behind the history that inspired The Exorcist" [El chico hechizado de Cottage City. Los fríos hechos detrás de la historia que inspiró "El Exorcista"]

Las siguientes entradas de Debunking Myths son una traducción libre de dicho artículo publicado originalmente en "Strange Magazine" número 20 y que está disponible aquí.

Este artículo es un ejemplo de cómo se debe investigar un tema de estas características, de manera objetiva e imparcial, desde la documentación previa hasta la conclusión final. Amigos magufos que visitais mi blog, ésta es una excelente oportunidad de que empezeis a instruiros en lo que es una verdadera investigación.

Espero que todos lo disfuten.

Continúa en El chico hechizado, parte I >>

Publicado por Shoikan :: 4:27 p. m. ::

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27 octubre 2005

A Manoleiro se le ve el Plumeiro

Bueno, bueno, lo que se puede lograr haciendo una buena investigación de sillón.
Resulta que después de una de esas agradables conversaciones de chat con Manolito Carballal, en que nos deleita a todos con su castellano de bar de copas escrito con las pezuñas, me sugirió que usara Google para buscar algo más de información sobre tan insigne "hinbestigador".

El contenido de esta entrada es el resultado de esa búsqueda, por cierto; kilómetros recorridos: cero. Espero que les sea útil a los lectores de mi blog, entre los que se incluye el mismo Carballal, o eso dice él, por cierto Manolo, un saludo.

Empezaremos por la entrada de "Magonia" que tanto disgusta a Manoleiro, firmada por su némesis personal, Luis Alfonso Gámez.
En ella se "desvela" que "Antonio Salas" el reportero de "hinbestigación" más dicharachero de Barrio Sésamo, no es otro que ... ¿a que no lo adivinan? En efecto: Benito Manuel Carballal Pazos, secreto que no era tal, y que ni siquiera fué desvelado por Luis Alfonso, sino por las ganas de figurar del mismísimo Manoleiro, que no puede soportar que su propio alter ego se lleve la fama y los comentarios de sus adláteres de "Aquí hay Tomate".

También podemos leer en ella que, aunque Manoleiro es muy dado a acusar a la gente de "repetir lo que se ha leído en otro sitio", el muy truhán se dedica a plagiar los contenidos letra por letra de páginas neonazis para fabricar sus "reportajes de hinbestigación", sin citar, por supuesto las fuentes.

Como podrán comprobar, la ética periodística no es el fuerte de Manolito, posiblemente sea porque Manolito no ha pisado un aula de periodismo en su vida. Pero sigamos, que aún queda lo mejor.

No podíamos pasar por alto el excelente artículo de María Santillana Acosta publicado en El Catoblepas número 25 así como en El Escéptico Digital, aquí María deconstruye con precisión el otro engendro de nuestro amigo Salas: "El año que trafiqué con mujeres", poniendo de manifiesto el tipo de pseudoperiodismo amateur que practica el alter ego de Manoleiro.

Entre otros "misterios", "Antonio Salas" nos desvela cómo con gran riesgo para su vida "descubrió" que Eduardo Arias, representante de ANELA era también Secretario Nacional de Acción Política de FE – La Falange, cosa que el susodicho nunca ocultó y que cualquiera pudiera haber "descubierto" molestándose en buscar un poquito por internet, o que sabía media España, ya que el tal Eduardo compareció como dirigente de tal partido nada menos que en Crónicas Marcianas. ¡Bien por tí Antoñito!

Al parecer, toda la "investigación" de "Salas" se parece sospechosamente a lo que publicaba otro individuo de cuidado, el ínclito abogado Emilio Rodríguez Menéndez en lo que se puede calificar como la revista "del corazón" más fecal de la historia de España: "Dígame". Pero claro, "Salas", como buen periodista, no desvela sus fuentes, incluso quiere dar a entender que no sabía de la existencia de "Dígame". Increíble ¿no creen?

Como ven, la idea que tiene "Antoñito" de "investigar" es hacerse un tour (cuantos más kilómetros, más calidad ¿eh Manolo?) por todos los burdeles de España a lo "Airbag", supongo que buscando el anillo "palo-cero-palo" de su amigo Jotajota, "documentarse" después con unas cuantas revistas amarillistas y ponerse a escribir.¡Bien por tí Antoñito! (part two)

También podemos comprobar en el artículo el machismo de seminario que destila Manolo, y cómo gusta de ensañarse con exprostitutas famosas y confesas, no vaya a ser que se le olvide a alguien que lo fueron. Pero no se lo digan a Don Manuel, que él es de "izquierdas", progre donde los haya y un perfecto practicante de la corrección política.

¿Qué tal, cómo se les ha quedado el cuerpo? Pues no se vayan todavía, que aún hay más. A continuación nos pasaremos por este otro artículo de Jorge Méndez, donde podemos descubrir otra de las facetas de Manolo que comparte con sus colegas magufos y pseudoescépticos, un odio feroz ante aquellos que tengan la osadía de poner de manifiesto sus babosadas, y que en su desordenado pensamiento él afirma que pertenecen en su totalidad a ARP-SAPC (Alternativa Racional a las Pseudociencias - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico).

En este artículo, Jorge muestra cómo Carballal exhibe sin rubor su uso impecable de las falacias lógicas, su capacidad extraordinaria para sacar citas fuera de contexto y, en resumen, su deshonestidad intelectual.

Por cierto, Manolo, tú no has sido escéptico en tu vida, eres un creyentazo con unas tragaderas del tamaño de la Gran Muralla, lo cual nos lleva a nuestra próxima parada en este peculiar viaje. Antes que nada, quiero advertir a los lectores que esto que sigue es una entrevista a Carballal que parece estar sacada directamente de un guión de "Torrente", en cualquier otra circunstancia no sugeriría a mis visitantes que pasaran por el trago de tener que leerlo, pero aparte de observar un ejemplo de cómo jamás se debería escribir un texto, los lectores podrán apreciar la paranoia, el desorden mental y el desequilibrio que adornan a nuestro aguerrido reportero. Sí, no es broma, le persiguen los servicios secretos de medio mundo y él mientras "sufre" noches de putas y alcohol con no sé qué policías. Alucinante.

Oye Manolo, tengo un amigo, Mayor del ejército estadounidense para más señas, que vende una máquina del tiempo ¿estás interesado?

Para concluir, otro artículo de L.A. Gámez donde podremos comprobar hasta qué extremo llega la paranoia de Manolito con sus críticos y cómo no tiene reparos en mentir y tergiversar mientras suelta espumarajos por la boca, cada vez que recibe una merecida patada en el trasero por parte de los verdaderos escépticos. También se enterarán ustedes de los referentes periodísticos y policiales de Manolo. No se pierdan el curioso uso del latín del que hace gala Manoleiro: hilarante.

Así terminamos este breve periplo por la vida y obra del "teólogo", "criminalista" y "periodista" Benito Manuel Carballal Pazos, espero que lo hayan disfrutado.

*Actualización*

Para una mejor comprensión de a lo que me refiero con plagio cuando digo plagio, ahí van los siguientes enlaces:

"Capítulo 5. Ellas: cuando el skin lleva nombre de mujer" está parcialmente plagiado de aquí
La página es de Julio de 2001

"Capítulo 6. El sonido del odio" está parcialmente plagiado de aquí, entre otras páginas de la misma web, que son también de Julio de 2001

Publicado por Shoikan :: 12:52 p. m. ::

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21 octubre 2005

Certezas

Hace poco, leyendo los argumentos defectuosos de un postulante de la energía mágica (un “piramidólogo”, para más señas) me dí cuenta de que los magufos utilizan el recurso de inversión de papeles con notable éxito (la coartada de Galileo).

Cualquier paranormalólogo pontificará que los científicos se creen en posesión de la Verdad absoluta, y que no se avienen a considerar sus fantasías debido a su (de los científicos) carácter dogmático o inquisitorial. Nada más lejos de la verdad.

El método científico sostiene como un hecho que todo conocimiento es provisional, y que nada puede ser probado en grado de certeza absoluta. Cada conclusión alcanzada por un científico debe siempre incluir, aunque sólo sea de manera tácita, el siguiente prefacio: “Esto es verdad sólo hasta el punto de nuestro conocimiento actual”. El método científico es, de hecho, la mejor manera de obtener conocimiento válido que ha concebido la humanidad gracias (entre otras cosas) a su constante revisión y a la aceptación provisional de sus conclusiones.

Las teorías científicas están contínuamente sujetas a verificación confrontándolas con los datos. Si aparecen nuevos datos que contradicen la teoría, ésta debe ser reformulada para que explique los nuevos datos, o desechada si no es capaz de explicarlos (y de predecir resultados experimentales futuros). La historia de la ciencia está llena de ejemplos en que estas correcciones o refutaciones se han producido, algunas de ellas han sido de tal envergadura que cambiaron por completo la forma de entender el universo que era vigente en aquel momento.

Esta constante revisión de las certezas científicas provisionales ha conducido a la ciencia a producir inumerables ventajas en la calidad de vida de la humanidad y un avance real en el conocimiento del universo.

Tomemos por otra parte las “verdades” esotéricas/paranormales. Estas son verdades reveladas, no sujetas a revisión ni a discusión. Deben ser aceptadas acríticamente y no cambian según se adquieren nuevos conocimientos.

La astrología, por ejemplo, es una supersitición que tiene al menos 3000 años de antigüedad. Las normas que la rigen siguen siendo las mismas que dictaron los sacerdotes babilonios (y compiló Ptolomeo) hace milenios. En todo este tiempo ningún astrólogo ha sido capaz de demostrar que la astrología funciona ni por medio de qué mecanismo debería funcionar. La astrología no ha servido para producir nada útil a la humanidad. Eso es la Verdad Absoluta y Revelada, dogmática y no sujeta a crítica.

El objetivo de esta entrada es que usted, lector, reflexione sobre qué certezas le son más útiles, aquellas provisionales de la ciencia, que le permiten estar leyendo este texto en el monitor de su ordenador, o aquellas absolutas e inmutables que jamás han conseguido nada más que separarle de su dinero con promesas que no pueden cumplir (en el mejor de los casos) o envenenar su mente y destruir su capacidad de pensamiento crítico (en el peor)

Publicado por Shoikan :: 5:29 p. m. ::

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